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EL MODELO CHINO-VIETNAMITA

Alejandro Mario Fonseca

A principios de los años 1870 Marx aprendió ruso para estudiar la obra del filósofo y escritor Nikolái Chernichévski. En este autor encontró ideas originales sobre el dilema de si era posible lograr el desarrollo económico sin tener que pasar necesariamente por el capitalismo.

Según Chernichévski, la comuna rural (obschina) podría contribuir a la emancipación social del pueblo ruso sólo si se convertía en el embrión de una nueva organización económica radicalmente distinta de le preexistente: en un verdadero y moderno cooperativismo agrícola.

La propiedad de la tierra debía ir acompañada de una forma de colectiva de cultivo de la tierra y de la distribución de los frutos; además apuntalada por los descubrimientos científicos nacidos con el capitalismo y las conquistas técnicas que le siguieron. (Cfr. Karl Marx; Musto, Marcelo; FCE; 2026).

Siglo y medio después China y Vietnam le están demostrando al mundo que el éxito económico puede ser resultado de un modelo inspirado en el que proponía Chernichévski: la clave está en el modelo, no en la inversión.

Hay que ensayar modelos de desarrollo

En el México actual, el de la 4T, los “ideólogos de izquierda” están obsesionados con la idea de atraer inversión extranjera. No se dan cuenta de que el éxito no está solamente en el crecimiento económico basado en la inversión. El año pasado terminó con un PIB prácticamente de cero, sin embargo, el bienestar social se había

incrementado, además 12 millones de mexicanos habían salido de la pobreza. ¿Qué paradoja? Y es que el PIB no es el único indicador del desarrollo de un país.

Pensemos en Cuba, son 11.5 millones de cubanos, de seres humanos con una esperanza de vida de 79 años, con una alfabetización del 100% y con un desempleo del 3.2%. Gastan el 12.8% de su Producto Interno Bruto en educación y su sistema de salud es uno de los más exitosos del mundo. Su índice de desarrollo humano es de 0.769 (de 1.0). No es poca cosa. Sí, son “pobres” pero viven “bien”. Bueno, no muy bien: pasan hambre.

Me hago esta reflexión basándome en un ensayo de Carmelo Mesa-Lago, ¿Tiene solución la crisis económica de Cuba? en la que el prestigiado maestro de la Universidad de Pittsburgh se preguntaba sobre el futuro de Cuba ante la debacle venezolana y los embates de Donald Trump. (Cfr. Letras Libres, octubre 2019).

La crisis cubana data de la década de los años 90 cuando desapareció la Unión Soviética y la isla fue abandonada a su suerte: el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba cayó 35%. Y ya en año 2000 Venezuela entraría al quite; hasta que el sátrapa Trump atrapó a Maduro y ahora Cuba está al borde del colapso económico.

El socialismo de mercado

Y aquí viene lo más interesante del ensayo de Carmelo Mesa-Lago, la alternativa más viable para los dirigentes cubanos sería seguir las exitosas políticas de China y Vietnam, países que aplican un “socialismo de mercado”, bajo el gobierno del partido comunista.

Ambos, China y Vietnam, sufrían hambrunas periódicas que causaban millones de muertos y ahora son autosuficientes en alimentos. ¿Cómo le hicieron?

En los dos países asiáticos, el sector privado prevalece en la agricultura. Los contratos del gobierno con los campesinos son por cincuenta años o por tiempo indefinido, lo que estimula la confianza, el esfuerzo y la inversión.

La clave está en que China y Vietnam incentivan la inversión privada en agricultura, dándole libertad a los granjeros para decidir qué sembrar, a quién vender y fijar los precios por la oferta y la demanda.

Así que en estos países la combinación del control estatal con una agricultura privada “libre” se ha traducido en un exitoso modelo mundial para enfrentar la escasez de alimentos y las hambrunas.

Hoy en día Vietnam es el segundo exportador mundial de arroz y entre otros países abastece también a Cuba con 250 mil toneladas al año. Ante la situación desesperada a la que los políticos cubanos se están enfrentando, el modelo oriental de socialismo de mercado se antoja como la única salida.

La austeridad como ventaja competitiva

Pero los cubanos cuentan con otra ventaja, son un pueblo unido que sabe vivir en la austeridad, en la pobreza. Si algo han aprendido durante el medio siglo que llevan sometidos a un régimen centralista, con todos sus defectos, es a vivir con lo más indispensable.

Desde la óptica del american way of life, que de vida, libertad y felicidad (según la declaración de independencia de 1776), degeneró hacia el consumismo desenfrenado, la situación de crisis de los cubanos no se ve tan escalofriante. En realidad, se trata de un pueblo sano y bien educado que ha desarrollado la virtud de saber vivir con poco.

El modelo de socialismo de mercado en un país como Cuba, con un poder político centralizado, fuerte y respetado; que ha desarrollado una ventaja competitiva sui generis como lo es la del consumo moderado y bajo, de su población; se presenta como una alternativa de enormes expectativas.

Y no sólo para los cubanos, sino para muchos otros países, como México, que se están atreviendo a superar la etapa neoliberal. Y sí a esto le sumamos la crisis climática ya en ciernes, el modelo de socialismo de mercado resulta más que necesario, inminente.

Pensemos en la situación de Michoacán, un estado rico en recursos primarios, pero pobre debido a los cacicazgos, la corrupción política y el narco poder; acaso no se presta para ensayar un polo de desarrollo basado en el modelo que exitosamente han seguido países como China y Vietnam. Sí, muy complicado, pero no imposible.

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