Alejandro Mario Fonseca
Allá por mi adolescencia, más o menos cuando tenía 15 años, me empecé a interesar en la música clásica y en el jazz. Resulta que yo estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria No. 9, de la UNAM. Tenía un compañero muy abuzado e informado de muchas cosas, el convivía mucho con sus hermanos mayores y en su casa se respiraba un ambiente intelectual, además se escuchaba radio UNAM. Así que desde muy chico me volví aficionado a la buena música.
También la UNAM ofrecía conciertos de música clásica gratuitos los domingos, en aquella época íbamos a una sala que está (o estaba) sobre la calzada México Tacuba, a un costado de la Alameda Central. Recuerdo que tuve la suerte de ver dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de la UNAM al mismísimo Eduardo Mata, ya fallecido, uno de los monstruos de la música clásica a nivel mundial. Hoy la UNAM sigue ofreciendo conciertos gratuitos de muy alta calidad, pero en la Sala Netzahualcóyotl.
En la misma estación de radio UNAM, había un programa de jazz todos los días a las 7 de la tarde. Casi todas las tardes nos reuníamos un grupo de amigos a escuchar el programa que se llamaba “El jazz en la cultura” el programa continua y es uno de los más viejos de radio mexicana. Duraba media hora, pero era una media hora muy intensa.
Me acuerdo de dos comentaristas, Juan López Moctezuma (que creo fue el fundador del programa) y Germán Palomares Oviedo. Sus comentarios sobre los pormenores del mundo del jazz siempre eran muy interesantes y formativos: aprendí mucho sobre la música popular norteamericana por excelencia: el jazz.
El jazz nació en los Estados Unidos, en el siglo XIX Y es la expresión cultural más representativa del pueblo negro esclavizado por un
capitalismo depredador en ciernes que, paradójicamente devino en un gran éxito comercial de gran calidad.
La salsa
La salsa también es de origen norteamericano, pero es mucho más compleja, es un conjunto de géneros musicales bailables resultantes de la síntesis de ritmos cubanos con los géneros puertorriqueños y los géneros afroamericanos del jazz. En gran parte inspirada en las composiciones de músicos y cantantes cubanos, la salsa se consolidó como un éxito comercial por medio de diversos músicos y cantantes principalmente puertorriqueños.
Willie Colón es uno de sus más destacados representantes. Murió el pasado 21 de febrero a los 74 años. Aunque nació en Nueva York, se consolidó como una figura esencial de la cultura caribeña: revolucionó la salsa al dotarla de una identidad latina urbana y de crítica social.
Y sí, me sigue gustando mucho la música clásica, el jazz y la salsa; y es que los hábitos culturales se adquieren desde muy temprana edad, casi siempre desde la niñez. Los buenos gustos por la música y en general por todas las expresiones artísticas, como la pintura, el teatro, el cine, etcétera, suelen heredarse, se adquieren en el seno familiar, se maman.
Pero también los malos gustos. Y en esta bárbara civilización que nos tocó vivir no es la gente culta la que impone los gustos, sino los comerciantes, los malos comerciantes; aquellos a quienes lo único que les interesa son las ganancias, acumular y acumular dinero, las virtudes humanas los tienen sin cuidado. La música popular global de nuestros días es horrorosa, va de la mano del vértigo y el terror desatados en el mundo por Netanyahu y Trump.
