Alejandro Mario Fonseca
Me siento muy orgulloso de tener una presidenta con un enorme sentido del quehacer político: su gobierno es justo lo que México necesitaba para darle continuidad a la Cuarta Transformación.
Poco a poco, casi imperceptiblemente ha ido tomando las riendas del control político y además esta dando resultados inesperados: la economía va viento en popa y Donald Trump está desconcertado. Y por añadidura, los “estorbos” que AMLO le heredó ya están aniquilados.
Hay mucho que decir sobre estos cuatro temas, pero lo que hoy quiero comentarle es el “regaño” que les dio a los legisladores de Baja California. Todos los medios lo publicaron.
“Cuando voy saliendo algunos diputados me decían: ‘¡Foto, foto, foto!’, como que me parecía que no iba una cosa con la otra, ¿no?: la foto de la presidenta con la circunstancia que estábamos viviendo. Por eso, un poco molesta les dije: ‘no anden allá arriba, no se queden allá en el Congreso, acá en la ciudad nada más; vayan a territorio, estén cerca de la gente’, porque es lo que todos los que venimos de este movimiento tenemos que tener presente siempre, y más cuando ves carencias tan importantes en una población”
¿Qué había pasado? Pues que salió muy molesta de una reunión en la región de San Quintín, en la que acababa de presentar su Plan de Justicia. Fue una asamblea en la que los jornaleros agrícolas acababan de expresarle la deplorable situación económica en la que se encuentran, cono si vivieran todavía en el porfiriato.
Ridículamente al salir del evento algunos diputados le pidieron que se tomara una foto con ellos. Así que estalló y los regaño. Les dijo que no ven, acaso están ciegos, ¡pónganse a trabajar! Bueno, no utilizó estas palabras, pero es lo mismo.
Insisto, se trataba de la región de San Quintín donde laboran miles de jornaleros agrícolas indígenas de diversas entidades del sur, que enfrentan condiciones sociales muy adversas, que van desde una situación muy difícil por los salarios y el entorno laboral, además de rezagos importantes en salud, vivienda y educación.
El problema de fondo es que la inercia política heredada, que no se ha podido revertir penamente, es que el poder legislativo es flojo y acomodaticio; antes eran “levanta dedos” hoy son aplaudidores y barberos. Como sí “nadaran de a muertito”, lo que más les interesa es seguir en la nómina con el mínimo esfuerzo. Por fortuna ya no todos son así, poco a poco están entrando en cintura.
El mismo problema se da con las burocracias de los tres órdenes de gobierno. En los municipios es más evidente. Qué gusto me daría que aquí en San pedro Cholula la alcaldesa Tonantzin Fernández les diera un buen regaño a sus regidores y funcionarios. Hay muchas cosas qué hacer, carencias en todos los ámbitos. Ojalá Tonantzin siga el ejemplo de la presidenta Sheinbaum.



