Alejandro Mario Fonseca
Sí usted quiere darse cuenta de la importancia del Plan de Desarrollo Municipal, lo invito a que lea, tanto la Ley Orgánica Municipal en su artículo 17, como el artículo 115 constitucional, apartado V. En teoría el Plan debe ser el instrumento guía del trabajo del alcalde y sus colaboradores.
Un buen Plan debe dividirse en programas enfocados a las áreas prioritarias que, debido a la pobreza generalizada de nuestro país, son aquellas relacionadas con el bienestar social: salud y educación. Sin embargo, ya que la educación y la salud son áreas en las que la federación invierte mucho dinero, las verdaderas áreas que atienden las autoridades municipales son las de servicios directos: limpia, vialidades, agua y seguridad, entre otras.
Y los programas a su vez deben subdividirse en proyectos específicos, como por ejemplo aquí en Cholula, el de modernización de vialidades, que incluye pavimentación, cambios de sentido, el sistema uno por uno, etcétera. Los proyectos son muchos, todo depende de las necesidades urgentes de la localidad, que para seguir con el ejemplo de Cholula serían: una nueva cárcel municipal, moderna y fuera del centro de la ciudad; vasos pluviales reguladores; la modernización de los mercados y tianguis; la utilización plena de los espacios culturales; una composta municipal y el más urgente, un proyecto de Basura Cero entre muchos otros.
¿Qué ha pasado en Cholula?
En San Pedro Cholula estamos ávidos de conocer lo que hará la flamante alcaldesa Tonantzin Fernández. Lo deseable sería que al menos ella supiera bien lo que va a hacer durante su mandato. Sin embargo, amable lector, yo creo que la importancia de la planeación no está nada más en el qué, sino también en el cómo, cuándo y con qué. Sobre todo, en el cómo.
La era priista fue de cacicazgos, y no fue sino hasta el gobierno de J. J. Espinosa cuando nuestra ciudad empezó a cambiar. El junior Espinosa si tenía Plan y su administración fue exitosa porque casi todo lo que se propuso lo llevó a cabo.
Supo allegarse más recursos y Cholula cambió, sobre todo su aspecto, en lo que se refiere al centro y a sus diversas áreas turísticas. También cometió errores graves como el de la concesión del “relleno sanitario con reciclado en seco”. Al que me referiré más abajo.
Su gran pendiente fueron las juntas auxiliares que prácticamente fueron olvidadas. Su sucesor, Luis Alberto Arriaga, que había llegado cobijado por el tsunami morenista, entre muchas cosas prometió corregir el descuido. Hizo muy poco y su principal justificación fue que se le atravesó la pandemia de covid-19.
Comparada con la de Espinosa, la administración de Arriaga resultó muy opaca. Pero la que si se llevó las palmas fue su sucesora, la panista Paola Angón: fue un completo desastre y muy probablemente marcada por la corrupción.
Pero no quiero meterme en ese tema hasta que la nueva administración proceda legalmente y con pruebas. Ya veremos qué pasa. Mientras tanto regreso al tema de la planeación.
¿Qué es la Planeación?
Qué es planear ¿un simple listado de programas con sus respectivos proyectos? O es algo más complejo. Cualquiera de nosotros que haya tomado un curso serio sobre planeación y desarrollo estará de acuerdo en que en el núcleo duro del concepto de planeación está la previsión.
“Planear es prever todos aquellos factores que influyen en la vida sana de un proyecto, desde su concepción hasta su realización.
Previsión es la acción de prever, de imaginar e investigar qué es lo que va a pasar con un proyecto. Sí, prever, desde el estudio preliminar, pasando por el análisis de mercado (o en el caso de los proyectos municipales, por el diagnóstico (estudio del beneficio y afectación de la comunidad involucrada), el estudio de factibilidad técnico económica, hasta el diseño, construcción y arranque del proyecto.
Desde luego que, en nuestro país, desde los años 40 hasta nuestros días la planeación ha sido más demagogia que realidad. Herencia maldita que todavía persiste en nuestra comunidad, usted no me dejará mentir: desconocemos el Plan de Desarrollo que se propone la nueva administración morenista. En seguida me explico.
Aprovecho este escrito para agradecerle al Ingeniero Carrillo, el actual director de gobernación de la administración municipal, por haberme mandado El Plan Estatal de Desarrollo del gobernador Armenta. Y aquí viene lo malo: al estudiarlo pude darme cuenta de que Cholula no cuenta con un Plan de Desarrollo concreto.
Un listado de buenos deseos
Lo que me envió el Ingeniero Carrillo es el Plan Estatal de Desarrollo del gobernador Armenta. En cuanto a temas, es un trabajo “impresionante”, me parece que no se le escapa nada. Usted lo puede encontrar en planader.puebla.gob.mx/planes municipales.
Es muy exhaustivo e incluye los 217 PMD municipales. Hay que irse al PMD de San pedro Cholula. Y ¡o decepción! No se trata de un verdadero Plan en el sentido en que lo expuse arriba, sino de un simple listado de buenas intenciones, de líneas de acción muy generales.
Por ejemplo, en el Programa 5 dedicado al Bienestar Social e Integral, plantea estrategias como bienestar social, deporte y calidad de vida, juventud y futuro, medio ambiente y futuro, etcétera.
Y si nos vamos a las líneas de acción, encontramos, por ejemplo, la 198 que habla de Implementar campañas educativas y operativas para promover la separación, reciclaje y compostaje en hogares, comercios y comunidades. Y así se sigue, en la 199 habla de limpieza y monitoreo, en la 200 de talleres escolares, en la 201 de incentivos para paneles solares.
En el mejor de los casos lo que se nos presenta es un largo listado de buenos deseos, no de un Plan. Para seguir con el ejemplo del programa 5, la línea de acción que habla de las campañas educativas para promover la separación y el reciclaje de basura, resulta de risa.
Lo que urge es un proyecto concreto para resolver de una vez por todas el problema de la basura. La herencia de J. J. Espinosa del famoso relleno con reciclaje en seco, resultó una aberración: el medio ambiente del valle de Cholula está siendo envenenado. La situación es tan grave que hay que dedicarle más espacio.
Una administración municipal sin plan de Desarrollo es como un barco a la deriva. Todo indica que los vientos que lo mueven son las decisiones del gobernador Armenta; ojalá y alguien le haga saber que el envenenamiento de los mantos acuíferos del valle de Cholula puede desembocar en un tsunami sanitario sin precedentes.
