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EL AMERICANO IMPASIBLE

Alejandro Fonseca

Para mí, Borges habla por todos los escritores. En sus libros, una y otra vez encuentro frases que resumen mi experiencia de escritor. Habla de la escritura como si fuera “un sueño guiado”, y en cierta ocasión escribió lo siguiente:

No escribo para una selecta minoría, término que para mí no significa nada, sino que escribo para esa adulada entidad platónica que llamamos “las masas”. No creo en ninguna de las dos abstracciones, tan caras para el demagogo. Escribo para mí y para mis amigos, y escribo para aplacar el paso del tiempo.

Creo que esa idea bastará para que todo escritor se sienta próximo a él. (En recuerdo de Borges De una breve charla en la Anglo-American Society, 1984 Graham Greene; calledelorco.com 24/1/2016).

Graham Greene, encarna perfectamente la síntesis borgiana del escritor universal; ése que escribe para todos, Y qué mayor prueba, el hecho de que todas sus novelas se ha llevado a la pantalla cinematográfica.

Per vayamos al grano, en esta ocasión quiero apoyarme en una de sus novelas que más me gusta, El americano impasible. Es una novela de amor cuyo contexto está en la guerra de Vietnam, desde la época de colonialismo francés, hasta la guerra civil abierta con los Estados Unidos como invitados indeseados.

El trasfondo de El americano impasible es precisamente el momento en el que los Estados Unidos pasan de ser meros

observadores a implicarse diplomática y militarmente en el conflicto, con las consecuencias que todos conocemos.

¿El norte de México se balcaniza?

Según el blog Un libro al día, El americano impasible, no es un ensayo documental, sino una novela de ficción, centrada en un triángulo amoroso entre una bella muchacha asiática, Phuong, y dos occidentales de caracteres opuestos: el veterano reportero británico Thomas Fowler, y el imberbe funcionario estadounidense Alden Pyle.

El contraste de formas de ser y de ver la vida entre los dos personajes masculinos da lugar a escenas memorables: en una de ellas, Pyle se interna cientos de kilómetros en el frente de guerra para poder contarle a Fowler que está enamorado de Phuong; en otra, probablemente la más memorable del libro, Pyle intenta declarar su amor por Phuong, pero como no habla francés, y ella no habla inglés, se ve forzado a usar al propio Fowler como intérprete…

Teniendo en cuenta el origen de su autor y el contexto histórico en que se escribió -no mucho después de la Segunda Guerra Mundial- es que es una obra claramente anti-americana: los yanquis aparecen como seres arrogantes, libidinosos y egocéntricos (como Joe o Granger) o bien idealistas, bienintencionados pero desinformados, como el propio Pyle, quien podría ser la personificación de una nación joven, voluntarista pero inconsciente de su propio poder. Tampoco los franceses salen muy bien parados. Sólo Fowler, con su veteranía, su cinismo y su renuncia a implicarse en la realidad, parece sobrevolar por encima del resto de personajes.

Estamos ante el prototipo del agente de la CIA, lea la novela y desde su contexto intente explicar cómo es que los gringos están metidos

en México apuntalando una narco-política, de la cuál ellos son los principales responsables.

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