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LA CENSURA

Alejandro Mario Fonseca

Acabo de leer Ahí viene el lobo, de David Martín del Campo, editado en el 2023 por el Fondo de Cultura Económica. David es de mi generación, estudió en la UNAM periodismo y cine.

Ahí viene el lobo está escrita en el contexto político de la segunda mitad del siglo XX mexicano, llena de anécdotas que me tocó vivir. Lo leí de un jalón y lo disfruté mucho. La contraportada dice:

Axel Moritz es uno de los fotógrafos más reconocidos del país. Retratista de los hombres del poder, de las musas Dolores del Río y María Félix, de los acontecimientos nacionales y las barriadas, carga siempre su cámara Hasselblad; por ello en el medio se le conoce como el Hasel. Moritz entra en crisis cuando Kodak, derrotada por la tecnología digital, anuncia que ya no producirá película fotográfica. A partir de ahí el protagonista emprenderá un viaje estrambótico a lo ancho del país, acompañado de su fiel perro, dictando conferencias sobre su oficio. Axel aprovechará la circunstancia para reencontrarse con antiguas conquistas que enardecieron su vida y explorar una vía de redención para su atribulada memoria.

El pretexto del relato, la razón de la narrativa es la censura del presidente Adolfo López Mateos a la publicación del libro Ninfas mexicanas, doce beldades en el jardín de Eva. El libro de desnudos que Axel no pudo publicar debido a que la hermana del candidato del PRI-gobierno (López mateos) era una de las ninfas.

Axel se ve encarcelado por la federal de seguridad para después hacer las paces con el candidato y convertirse en el “fotógrafo de los presidentes”. Así que fue cooptado por el poder presidencial, pero su libro no se publicó, fue censurado hasta que 40 años después apareció milagrosamente en un cajón de antigüedades.

La autocensura

Sí, la censura y la cooptación fueron los métodos más utilizados por los todo poderosos presidentes del PRI-gobierno durante la segunda mitad del siglo XX; no por nada os términos “ogro filantrópico” y “dictadura perfecta” acuñados por Octavio Paz y Vargas Llosa.

El ejemplo que tomé del libro de David Martín del Campo, desde luego que además de ser ficción es muy suave en términos policiacos; hay muchas otras maneras de censurar, algunas pasando por la simple amenaza llegan incluso hasta la muerte.

Sin embargo, hay otro tipo de censura en la que caemos aquéllos que nos dedicamos al periodismo y a la crítica política: la autocensura. Y es que vivimos en una sociedad muy compleja en la que heredamos un tipo de violencia tan exacerbada que ha cambiado nuestra forma de vida.

Los principales temas de los que no podemos hablar públicamente son aquellos que tienen que ver con el narcotráfico, y si hay políticos involucrados todavía peor. Lo mejor es callar, está de por medio no solamente nuestra vida, sino también la de nuestros seres queridos.

La nueva estrategia que la Doctora Sheinbaum ha implementado para combatir la violencia está dando buenos resultados. Sí, va lenta, sin embargo, hay que tomar en cuenta que los enemigos no sólo los tenemos en México; los más peligrosos vienen del norte.

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