UNA CONTUNDENTE Y FINA IRONÍA

UNA CONTUNDENTE Y FINA IRONÍA

Alejandro Mario Fonseca

Hará unos cinco o seis años, escribiendo para el Quetzal de Cholula intenté relacionar el Premio Cervantes recibido en aquellos días por Fernando del Paso, con la tortuosa burocracia municipal. Del Paso en aquella ceremonia de premiación en España hizo una sentida denuncia de la incapacidad del gobierno mexicano para combatir el crimen, la violencia, la corrupción y la impunidad. Titulé el artículo como La aventura del rebuzno.

Hoy en día vivimos en Cholula una administración municipal que deja mucho que desear, al parecer se trata de una especie de “maleficio de la democracia”: ganan las elecciones alcaldes bonitos pero incompetentes. Pero que tiene que ver esto con el Quijote.

La aventura del rebuzno es uno de los pasajes más irónicos y jocosos del Quijote de la Mancha. Es una verdadera delicia releerlo. En el pueblo del rebuzno, camino a Zaragoza, si no todos, la gran mayoría son tercos, necios, “rebuznan”; ah pero son muy dignos y orgullosos y no toleran que ningún extraño los moleste, ni mucho menos que se burlen de ellos.

Miguel de Cervantes nació en 1547 en Alcalá de Henares. Su vida fue muy intensa, educado por los jesuitas en un ambiente privilegiado a pesar de las estrecheces económicas de su familia.

Valiente, burócrata y gran escritor

Desde muy joven se alista en el ejército del rey y participa en la batalla de Lepanto (1571) contra los turcos de la que sale herido pero demuestra su valentía al pelear ejemplarmente a pesar de estar enfermo. En 1575 es apresado por los turcos frente a las costas catalanas. Tras vivir varios años de esclavitud en Argel y después de varios intentos de fuga, logra la libertad en 1580.

Unos años después, gracias a la intermediación del rey Felipe II, logra ocupar algunos puestos burocráticos relacionados con el cobro de impuestos para la corona. Como se puede ver en este apretado repaso histórico de la vida de Cervantes, resalta que estuvo llena de contrastes que ayudan a entender el sentido del Quijote.

Antes de escribir su obra magna, en su calidad de comisario del rey, Cervantes tuvo que viajar por el sur de España, visitando las más alejadas aldeas y poniéndose en contacto íntimo y directo con el pueblo: “con palurdos ignorantes, con ricachones avaros, con mujeres hacendosas y hembras de rompe y rasga, con curas de aldea e hidalgos de villorrio; tuvo que hacer noche en ventas ruines e incómodas, en las que paraban toda suerte de caminantes, desde el noble señor y la dama principal hasta el tramposo titiritero o el más bajo castrador de puercos. Mundo variado y confuso que aparecerá maravillosamente retratado en el Quijote hasta en sus matices más sutiles y con sus notas más características”. (Martín de Riquer).

Un retrato costumbrista de sorprendente actualidad

Y ahora sí, tras este preámbulo histórico, paso a La aventura del rebuzno narrada en el capítulo XXVII del segundo libro. Camino a Zaragoza Don Quijote y Sancho Panza se encontraron con un gran rumor de atambores, de trompetas y arcabuces, picó entonces Don Quijote a Rocinante para subir la loma y ya en la cumbre vio al pie della, más de doscientos hombres armados de diferentes suertes de armas, como si dijésemos lanzones, ballestas, partesanas, alabardas y picas, y algunos arcabuces y muchas rodelas.

Bajó del recuesto y acercóse al escuadrón, tanto, que distintamente vio las banderas, juzgó de las colores y notó las empresas que ellas traían, especialmente una en un estandarte o jirón de raso blanco venía, en la cual estaba pintado muy al vivo un asno como un pequeño sardesco, la cabeza levantada, la boca abierta y la lengua de fuera, en acto y postura como si estuviera rebuznando; alrededor dél estaban escritos de letras grandes estos dos versos:

No rebuznaron en balde el uno y el otro alcalde.

Por esta insignia sacó Don Quijote que aquella gente debía ser del pueblo del rebuzno…

Quise transcribir directamente del Quijote estos párrafos para motivar su lectura. La aventura del rebuzno continúa con el intento de Don Quijote, de calmar al escuadrón que iba a pelear con un pueblo vecino.

Tras una alocución cristiana fallida y un discurso desafortunado de apoyo por parte de Sancho Panza, el escuadrón del rebuzno se siente burlado, ofendido y ataca al caballero y a su escudero, estos últimos logran salvar el pellejo de milagro.

Conclusión

Mi intención no es la de insultar a nadie. La metáfora de La aventura del rebuzno tan sólo pretende hacer divertida una crítica seria en la que es imposible dejar de insistir.

Todos rebuznamos, unos más que otros. Lo delicado es que nuestras burradas afectan a los demás y cuando se es servidor público, es delicadísimo porque afectamos a comunidades que nos pagan para resolver problemas.

Así que quiero insistir en mi punto de vista sobre lo que sucede con la administración municipal de San Pedro Cholula: los servicios básicos siguen dejando mucho que desear. Se requiere una burocracia profesional, seria.

Menciono tan sólo un problema, el de los baches. Está sucediendo lo que advertí hace dos meses. Con las lluvias los baches se están convirtiendo en grandes boquetes. Todos peligramos, los automovilistas y sobre todo los ciclistas y los peatones. Regresamos a la Cholula de los priistas.

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